sábado, 12 de julio de 2014

Los 8 objetivos de las alternativas de descrecimiento

El descrecimiento, matriz de alternativas respetuosas con la naturaleza y las culturas.

Resumen de los ocho objetivos de las alternativas de descrecimiento: la 8Rs de Serge Latouche   

Por Miguel Valencia Mulkay

El descrecimiento responsabiliza al pensamiento económico moderno del colapso social, ambiental, político y simbólico del mundo en que vivimos; le imputa la creación de una economía que funciona fuera del control social, con autonomía; le imputa la colonización del imaginario social, por medio de subsistemas, como la escolarización, los medios , las tecnologías de consumo personal( autos, celulares, televisores, etc)  y crear así nuevos valores económicos, economistas, economicistas que destruyen los fundamentos de la convivencia humana y los bienes comunes. La descolonización del imaginario social se convierte, pues, en condición sine que non  previa a la creación de alternativas de descrecimiento.  Como tal, el descrecimiento no es una alternativa, es más bien una crítica feroz a la economía y a la vez una matriz que autoriza la formulación de una gran abundancia de alternativas concretas, a la medida de la situación ecológica y social de cada comunidad, región o nación. No hay que olvidar que toda propuesta concreta o contrapropuesta es necesaria y problemática al mismo tiempo. El descrecimiento rechaza  vigorosamente la idea del desarrollo, así se le pinte de sustentable o humano, y somete a muy severo juicio a las sociedades de mercado, sin embargo, evita embarcarse en debates sobre las alternativas con quienes fijan las reglas del debate: los defensores del sistema económico quienes han rechazado desde hace muchos años las muy válidas propuestas de cambio que se han presentado en el mundo; según Serge Latouche, el informe de 1975 de la fundación Dag Hammarskjold ¿Qué Hacer? contiene ya, una buena parte de la agenda del descrecimiento. Se dice que una alternativa realista es una expresión casi antinómica. Las propuestas de descrecimiento son inevitablemente utópicas mientras las circunstancias no hacen ineluctable su realización. La crítica radical exige soluciones no menos radicales aunque sean muy difíciles de aplicar, y no por ello renuncia a realizar todo esfuerzo posible para adoptar las medidas concretas que implican; consecuentemente, el descrecimiento rechaza las propuestas concretas “llave en mano”, como lo  son las propuestas desarrollistas, en cambio presenta utopías motrices y creativas, capaces de abrir espacios cerrados y perspectivas bloqueadas. 
La construcción de una sociedad de descrecimiento es necesariamente plural y persigue la evolución hacia modos de vida colectivos que no den privilegio al bienestar material, ya que inevitablemente destruye el ambiente y el lazo social. En su libro Le Pari de la decroissance, Serge Latouche propone una ruptura con el modelo o sistema que padecemos, por medio de un programa radical que sintetiza en 8 Rs: revalorizar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reducir, reutilizar, reciclar. 

Latouche nos dice
Estos objetivos interdependientes son susceptibles de desencadenar un círculo virtuoso de descrecimiento sereno, convivial y duradero… No faltarán algunos que vean en este recurso sistemático al prefijo “rela huella de un pensamiento reaccionario o la voluntad romántica o nostálgica de un regreso al pasado. … Digamos simplemente que… los objetivos que propongo participan lo mismo de la revolución que una vuelta al pasado; implican el cambio de dirección y la innovación al igual que la repetición. Si hay reacción, se debe a la desmesura, al  hubris del sistema que se traduce, según Jean Paul Besset en tantos “sobre” donde yo vería un “re”: “sobreactividad, sobre desarrollo, sobreproducción, sobreabundancia, sobrebombeo, sobrepesca, sobreconsumo, sobrecomunicación, sobre circulación, sobremedicalización sobre endeudamiento, sobre equipamiento…”        

“Con respecto a las sociedades del Sur, el decrecimiento como objetivo no está en el orden del día de ellas en los mismos términos: si bien están invadidas por la ideología del crecimiento, en su mayoría no son todavía “sociedades de crecimiento”; intentar el descrecimiento en estos países implica desdesarrollarse; es decir: eliminar los obstáculos a la expansión de las sociedades autónomas y desencadenar un movimiento en espiral para poner en órbita el círculo virtuoso de las 8Rs del decrecimiento sereno, convivial, sustentable. Este esquema teórico común esboza un objetivo deseable que no excluye desde luego las modalidades de la puesta en acción, las etapas, los compromisos y las transiciones... 

En este artículo presentamos un resumen de los objetivos propuestos por  Serge Latouche, la famosas 8Rs, que se describen en la Segunda Parte de su libro Le Pari de la decroissance, capítulos 6 al 9. 
Revalorización

De acuerdo a Latouche

 “Pasar del infierno del crecimiento insustentable al paraíso del decrecimiento convivial presupone un cambio profundo en los valores en los que creemos y sobre los que organizamos nuestra vida.   Jean Paul Besset nos advierte “La humanidad entera comulga en la misma creencia. Los ricos la celebran, los pobres aspiran a ella. Un solo dios, el Progreso, un solo dogma, la economía política, un solo edén, la opulencia, un rito único, el consumo, una sola plegaria: Crecimiento nuestro que estás en los cielos…. En todas partes, la religión del exceso, la  reverencia a los mismos santos-desarrollo, tecnología, mercancía, rapidez, frenesí -, persigue a los mismos herejes-los que rechazan el rendimiento, la productividad-, dispensa una misma moral- tener, nunca es suficiente, abusar, jamás es demasiado, tirar, sin contención, después recomenzar de nuevo y siempre. Un espectro los persigue en las noches: la caída del consumo. Una pesadilla los obsesiona: los cambios bruscos e imprevistos del producto interior bruto”. 
Ingmar Granstedt escribe “se han vuelto valores positivos y principales la agresividad, el cinismo del golpeador, la seducción manipuladora, la capacidad de dar golpes cada día más bajos, la indiferencia al sufrimiento de los otros, cercanos y lejanos, sin hablar de la complacencia del consumidor irresponsable. A partir de allí, se ve inmediatamente qué valores deben colocarse por delante, los que deben colocarse por encima con respecto a los valores dominantes de hoy en día: el altruismo debería estar colocado  sobre el egoísmo, la cooperación sobre la competencia desenfrenada, el placer del ocio y el ethos del ludismo sobre la obsesión del trabajo, la importancia de la vida social sobre el consumo ilimitado, lo local sobre lo global, la autonomía sobre la heteronomía, el gusto de obra bella sobre la eficiencia productivista, lo razonable sobre lo racional, lo relacional sobre lo material, etc. 
La dificultad de esta necesaria revalorización proviene en gran medida del hecho que el imaginario dominante es sistémico. Esto significa que el sistema (en particular el sistema económico)  suscita y estimula los valores actuales y que a su vez  contribuyen a reforzarlo. Es necesario ir mas adelante y poner en cuestión aquello que está atrás de este sistema portador de valores como es la concepción del tiempo, del espacio, la vida, la muerte, etc... El discurso del descrecimiento supone entonces, de acuerdo a la formula de Jacques Ellul, “un estrechamiento del espacio preludia su intensificación humana
Es necesario un descentramiento cognoscitivo. Es indispensable La desconstrucción del progreso, del progresismo. Se trata de valorizar el “regreso/dolor por la pérdida” y la regresión, dicho de otra forma, proceder a lo que Raimon Panikkar llama “metanoia” (regreso/arrepentimiento/ recuerdo doloroso de las faltas, “dejar atrás lo mental más que un cambio de mentalidad”
 según Robert Vachon) previo al “desarmamiento”
  cultural de Occidente que preconiza. En síntesis, revalorizar presupone reencuadrar y reconceptualizar al mismo tiempo que repensar la educación. 
La muy necesaria revalorización debe a mi juicio suponer la revalorización de  la Naturaleza, hoy muy despreciada, a pesar de tantas películas, documentales, libros, conferencias, discursos  dedicados a  exaltarla. Se requieren acciones concretas radicales para eliminar los valores  depredadores dominantes.  
Reconceptualizar

Reconceptualizar o redefinir/redimensionar se impone, por ejemplo, para los conceptos de riqueza y de pobreza, pero, también para esa pareja infernal, fundadora del imaginario económico, escasez/abundancia, que se urgente desconstruir. Como lo han demostrado Ivan Illich y Jean Pierre Dupuy, la economía transforma la abundancia natural en escasez por medio de la creación artificial de la falta y de la necesidad a través de la apropiación de la naturaleza y su mercantilización
 … Se requiere una revolución cultural en el verdadero sentido del término. Pero, como lo dice muy bien Castoriadis, “para que se produzca tal revolución, hace falta que hayan cambios profundos en la organización psicosocial del hombre occidental, en su actitud hacia la vida, en su imaginario. Es necesario que la idea de que la única finalidad de la vida es la de producir y consumir más- idea absurda y a la vez degradante- sea abandonada. Eso solo lo pueden hacer los hombres y las mujeres. Un solo individuo, o una organización, no pueden sino preparar, criticar, incitar, esbozar orientaciones posibles”

Para intentar pensar una salida del imaginario dominante, es necesario regresar sobre la forma como se ha entrado en él. Dicho de otra forma, si se quiere saber cómo quitarse  el martillo que se trae en la cabeza, es necesario saber cómo llegó allí y de que está hecho. ¿De qué está hecho?  Se duda algo. En lo esencial, hoy en día el martillo es económico, economista o economicista. Es la ideología del crecimiento, del desarrollo, del consumismo, del pensamiento único. Falta comprender como llegó allí y como podría salir…
¿Cómo han sido colonizados nuestros espíritus? Me parece que la colonización de los espíritus adopta tres formas principales: la educación, la manipulación mediática, el consumo cotidiano o el modo concreto de vida. 
La educación (la paideia, como lo decía Aristóteles) es lo que permite al niño volverse adulto, un ciudadano, una persona. Es lo que nos da los medios de afirmarnos y resistir a las tentativas de  colonización mental. En lo esencial, en las sociedades modernas la educación pasa por una institución, la escuela.  Ésta ha sido objeto de una severa crítica, la de Ivan Illich que permanece de actualidad “La mayoría, escribe, aprende en la escuela no solamente la aceptación de su suerte, sino el servilismo”
  Por lo que concierne al fracaso escolar, inscrito en la lógica de la institución, representa “el aprendizaje de la insatisfacción” “ Las escuelas, adivierte Illich, son parte de una sociedad en la que una minoría está a punto de volverse tan productiva que es necesario formar  a la mayoría a un consumo disciplinado”. Para Illich, la conclusión se impone: es necesario “desescolarizar”  la sociedad. Pero ¿cómo salir si los educadores están ellos mismo mal educados?                        
Hanna Arendt, en sus ensayos sobre la educación y la formación, muestra la enorme responsabilidad de los adultos  en ellas…. El mundo que legamos a nuestros hijos y por el cual son “fabricados” esta desgarrado por la violencia, las guerras, una competencia económica sin piedad, en suma, es un mundo profundamente descompuesto. La mayor parte de nuestros contemporáneos  están ellos mismos descompuestos. ¿Cómo pueden “fabricar” niños normales? ¿Cómo la ética de la guerra económica feroz puede coexistir con la ética de la solidaridad, de la gratuidad, del don, que debería animar un mundo fraternal?¿Con el rigor ciudadano y la igualdad que implica el Estado democrático? ¿Cómo, por ejemplo, vamos a educar y “fabricar” a los futuros agentes de la sociedad del mañana? ¿Cuál de estas dos morales –la de los valores dominantes o  la de la alternativa por el descrecimiento- veremos, escucharemos, plebiscitaremos por la medición de televidentes o sobre las ondas? 
Repensar la “fabricación” de ciudadanos trasciende el tema de la educación sobre todo reducida a la escolaridad. Lo que importa, decía Sartre, no es tanto lo que nos han hecho, sino lo que hacemos con lo que se nos ha hecho
. La fabricación ciudadana se hace también o se rehace en la práctica “El sindicato y la cooperativa socialista, escribía Marcel Mauss, son los fundamentos de la sociedad futura”. Michea comenta: “en la óptica de un socialismo decente (expresión que para Mauss, como para Orwell más tarde, no podría ser sino un pleonasmo), estas dos formas de organización constituyen, en efecto, dos de los lugares privilegiados de los trabajadores, porque encuentran el momento de desarrollar a un nivel superior sus cualidades morales originales, puede aprender “ahora mismo”(dicho de otra forma, sin tener que esperar que un Futuro Radiante se encargue de su educación) a romper metódicamente con el imaginario utilitarista del mundo capitalista, poniendo en marcha formas de lucha y de vida en común que son ya totalmente compatibles con los valores del desinterés, de la generosidad y de la ayuda mutua que implica una sociedad socialista
. La construcción de una sociedad de descrecimiento se confronta el mismo problema y comparte con el socialismo estos valores.
El REPAS (Red de intercambios y prácticas alternativas y solidarias, de la que también forman parte Ambiance Bois y Ardelaine) y también el conjunto de experiencias alternativas (AMAP, SEL, Jardins de Cocagne, etc.) son actualmente, conscientemente o sin saberlo, tales escuelas para el descrecimiento sereno.         
La manipulación mediática; si para Aristóteles, los muros mismos de la ciudad educan al ciudadano ¿en qué pueden educar los muros de nuestras ciudades y nuestros suburbios? ¿Puede formar otra cosa que no sean consumidores y usuarios frustrados, o mejor aún, “salvajones” rebeldes, o algo peor? Lo más frecuente,  un urbanismo feo y sin alma, y una publicidad agresiva y omnipresente no contribuirán a forjar personalidades fuertes e independientes capaces de resistir la manipulación mediática y la propaganda política que se ha convertido en su subproducto.
 De acuerdo con el análisis de Jacques Ellul, la información, por su exceso mismo, la “sobreinformación”, se convierte en desinformación y ésta se combina con la publicidad comercial y política para producir deformación, propaganda y manipulación. Se trata de una verdadera empresa de intoxicación. Ivan Illich, analizaba la creación de necesidades, por medio de la publicidad, como una reificación alienante…tener sed, escribía, es ¡tener necesidad de Coca Cola! Esta clase de reificación es el resultado de la manipulación de las necesidades humanas por grandes organizaciones que han conseguido dominar la imaginación de los consumidores en potencia”

Con ciertos medios, la manipulación consciente y sistemática llega a un grado de cinismo difícilmente superable , como dan testimonio las tristemente celebres declaraciones de Patrick Le Lay: “Hay muchas maneras de hablar de la televisión, pero, desde una perspectiva “business”, seamos realistas: en la base, la tarea de TF1 (Televisión Francesa) consiste en ayudar, por ejemplo a Coca Cola, a vender su producto; ahora bien, para que un mensaje publicitario sea percibido, es necesario que el cerebro del telespectador esté disponible. Nuestras emisiones tienen por vocación ponerlo en disponibilidad: es decir: divertirlo, distenderlo para prepararlo entre dos mensajes. Lo que nosotros vendemos a Coca Cola es tiempo de cerebro humano disponible”
. .. Hay una manipulación más insidiosa e invisible engendrada por “el aire de los tiempos”. Producida por persona alguna y por todo el mundo a la vez, es parte de nuestro modo de vida. 
El consumo de lo cotidiano; “Para infiltrarse en los espacios vernáculos, advierte Majid Rahnema, el Homo oeconomicus primitivo adoptó dos métodos  que conocemos bien, uno de ellos, la acción del retrovirus VIH y el otro, los medios utilizados por los traficantes de drogas”
. Se trata de la destrucción de las defensas inmunitarias y la creación de las nuevas necesidades. El primer método es aplicado por la escuela, el segundo por la publicidad. De cualquier forma, es la costumbre la que crea la toxico-dependencia. En efecto, el crecimiento, con el consumismo, ha sido a la vez un virus perverso y una droga. 
Estimo que la reconceptualización de la escuela, los medios, la comunidad,  la ciudad es una tarea  fundamental de aquellos que trababan en estos campos. Desde luego me pronuncio por la desescolarización y el tecnoayuno preconizados por Ivan Illich. 
Reestructurar
        
Reestructurar significa adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales en función del cambio de valores…
Reestructurar las relaciones sociales de producción
Una pregunta aparece en prácticamente cada debate público sobre el descrecimiento: ¿es esto posible sin salir del capitalismo? Ciertos, como Rene Passet, apoyándose en arriesgadas declaraciones de nuestro amigo Edward Goldsmith  y practicando apresuradamente la amalgama, nos reprochan el querer regresar a la sociedad primitiva y a los buenos salvajes (aquí junto al capitalismo). Casi siempre, la mayor parte de las críticas (en particular en la zona de influencia de ATTAC) nos acusan de aceptar la explotación capitalista, con el pretexto de que denunciamos la globalización y el crecimiento sin calificarlos explícitamente, en cada ocasión, de ultra liberales y de capitalistas. “Jean-Marie Harribey, advierte justamente Paul Aries, fundamentalmente nos reprocha cuatro cosas: decrecer sin salir del capitalismo; decrecer sin límites; no ver que es posible otra economía no capitalista; renunciar a la perspectiva del pleno empleo.
  En realidad, el reproche se dirige al hecho de que tiramos al mismo tiempo que el agua sucia del capitalismo y del neoliberalismo, el bebe del desarrollo, del crecimiento, y de la economía. Dicho de otra manera, que nos resistimos a “salvar” el fantasma de una otra economía, de un otro crecimiento, de un otro desarrollo(al gusto de keynesianos, públicos, socialistas, humanistas, sustentables….)
Si no insisto en la crítica específica del capitalismo, es porque me parece inútil profundizar sobre una puerta abierta. Esta crítica en lo esencial fue hecha y muy bien hecha por Marx. Sin embargo, no es suficiente hacer la crítica del capitalismo, es necesario hacerlo también para cualquier sociedad de crecimiento. .. “El capitalismo y el socialismo, advierte Jean Paul Besset, compartían el mismo valor productivista y(…) si el segundo hubiera triunfado sobre el primero, hubiéramos llegado a un resultado idéntico. … Capitalismo más o menos liberal y socialismo productivista son dos variantes de un mismo proyecto de sociedad de crecimiento fundada sobre el desarrollo de las fuerzas productivas dirigido a favorecer la marcha de la humanidad hacia el progreso. “El petróleo socialista, ironiza Paul Aries, no es más ecológico que el petróleo capitalista, el nuclear capitalista no sería más auto gestionable. La salida del capitalismo es entonces necesaria pero no es suficiente. Es necesario romper la sociedad productivista y consumista. En suma, es necesario destruir la sociedad industrial. El balance humano y ecológico del “socialismo realmente existente” es al menos tan terrible que el del capitalismo así sea ultra liberal
 … 
Salir del desarrollo, de la economía y del crecimiento,  no implica renunciar a todas las instituciones sociales que la economía se ha anexado, como es el caso de la moneda y los mercados, sino encuadrarlas en otra lógica. … Pienso que es importante distinguir entre mercado y los mercados. Los segundos no obedecen nunca a una ley de la competencia pura, ideal y qué bueno que no sea así. Incorporan algo del espíritu del don que una sociedad de descrecimiento debe reencontrar. …me adhiero totalmente a la concepción de revolución (de Castoriadis): La revolución no significa ni guerra civil ni efusión de sangre. La revolución es un cambio de ciertas instituciones centrales de la sociedad realizada por la actividad de la sociedad misma: la autotransformación explicita de la sociedad condensada en un breve tiempo (...) La revolución significa la entrada de lo esencial de la comunidad en una fase de actividad política, es decir instituyente. El imaginario social se pone a trabajar y se concentra explícitamente a la transformación de las instituciones existentes.”
 El proyecto de sociedad de descrecimiento es en ese sentido eminentemente revolucionario. … La transición entre el sistema capitalista y la sociedad de descrecimiento presentará ciertamente enormes problemas de reconversión del aparato productivo. Sin embargo, el descrecimiento es también una apuesta sobre  la ingeniosidad humana  para encontrar en el momento llegado, las soluciones. 
Estimo que el ensayo de actividades alternativas sirve mucho en la construcción de nuevos modos de vida, a pesar de sus errores y fracasos. Opino que el descrecimiento es más fácil de lograr en colectivo que en lo personal; hay que evitar la competencia entre los objetores del crecimiento, por razones más que evidentes.   
Redistribuir 
         
La reestructuración de las relaciones sociales es ya ipso facto una redistribución. Redistribuir se entiende como la repartición de las riquezas y del acceso al patrimonio natural entre el Norte y el Sur como al interior de cada sociedad. La redistribución concierne al conjunto de los elementos del sistema: la tierra, los derechos de extracción de la naturaleza, el empleo, los retornos, los retiros, etc. 
Redistribuir la tierra
“El desierto crece, escribía Nietzsche hacia el final del siglo XIX”. ¡Maldito aquel que protege el desierto!
 … Muchos millones de hectáreas de bosques desaparecen cada año en humo. .. Todo concurre para el avance del desierto. La especulación inmobiliaria está rápida confusión. . Grandes conjuntos han llenado  las playas, los autos han despanzurrado las colinas y la música tecno de los antros han reemplazado el canto de las cigarras.
Reconsiderar el uso de la tierra, base, fundamento de toda cultura humana, será la consecuencia de la revolución mental y estructural. El problema de la repartición del pueblo se presenta en el Sur, con los campesinos sin tierra, pero, también se presenta en el Norte, sobre todo el plano cualitativo. Se trata de retirar siempre más tierra a la agricultura productivista, a la especulación en los bienes raíces, a la huella contaminante del asfalto y del cemento, a la desertificación, y de ofrecer en cambio más a la agricultura campesina, bilógica, respetuosa con los ecosistemas. Esto contribuirá en grande el problema del desempleo deteniendo el éxodo rural (en particular el Sur) e invirtiendo las tendencias en ciertos casos (en particular el Norte)
Redistribuir el trabajo  
Abordaremos en el capítulo 9 la necesidad de una fuerte disminución del tiempo de trabajo para, entre otras razones, resolver el problema del empleo. Aquí trato de indicar el impacto del cambio de estructuras sobre las orientaciones productivas. Esta redistribución de actividades participa de la reconversión y la eliminación  del desempleo. Ya existen hoy en día más de 350,000 empleos verdes en Italia y 4 millones en toda Europa (2005). Imaginémonos la cantidad de empleos que se pueden crear si pasásemos de una economía de depredación a un sistema eco sustentable. En su libro Eco economía, Lester Brown encuentra nueva sectores productivos que deberían ser desarrollados en una economía “solar”, es decir: fundada en energías renovables: la construcción de eólicas, la de sus correspondientes turbinas, la producción de celdas fotovoltaicas, la industria de la bicicleta, la producción de hidrógeno, la de sus correspondientes motores, la construcción de metros ligeros, la agricultura biológica y la reforestación. … A diferencia de los antiliberales de la izquierda tradicional que para crear empleos proponen construir hospitales y escuelas, los ecologistas preconizan medidas que se fundamentan en la aplicación de impuestos a las máquinas, la eliminación de impuestos al trabajo, las reformas sobre bienes raíces (recrear los campesinos) y trabajos que favorecen los ahorros de energía y reducción en el consumo de recursos naturales.
Redistribuir los ingresos entre generaciones: ¿cómo regular el problema de las jubilaciones?
Hoy en día, el crecimiento es una necesidad política para resolver este problema dentro de una sociedad de crecimiento, aun si se sabe, como lo ha demostrado muy bien Jean Marie Harribey,
 que el nudo del problema de las jubilaciones reside en la repartición y no en la producción. En efecto, es más fácil redistribuir las migajas del pastel si éste aumenta de tamaño. Sin embargo ¿no convendría preguntarse antes de ello si el pastel no está envenenado? En tal caso sería más aconsejable reducir la dosis
No se trata de hacer funcionar el sistema tal como está, lo que nos condenaría en el mejor de los casos a impulsar un social-liberalismo a la moda de Blair, Schroeder, ayer Jospin o Alema hoy Lula. En el mediano plazo, la solución es el cambio de sociedad y las formas de la riqueza.
Evidentemente, estas notas sobre la redistribución están lejos de agotar el problema central de la economía política tradicional que desde siempre se interesa casi exclusivamente de la repartición del producto entre los salarios, las utilidades y las rentas. Aun si la cuestión del reparto no se limita solo a ello, este problema es central a justo título. El enjuiciamiento del espíritu del capitalismo por el descrecimiento no deja de tener consecuencias en el nivel de los ingresos. Permite reintroducir el problema de la justicia en la redistribución del trabajo
 El regreso a la “desmercantilización” del trabajo es un imperativo… La competencia no debe influir en el precio del trabajo y por lo mismo en la vida de los seres humanos. Es inaceptable reducir los costos por medio de la competencia entre trabajadores para obligarlos a aceptar salarios siempre inferiores a un nivel de vida decente. Si bien se reconoce, aun entre los liberales, que ciertos mercados deben ser regulados, es aun mas importante organizar este impedimento de la competencia entre seres humanos. La drástica reducción de las horas de trabajo, ya consideradas, constituye una primera protección contra la flexibilidad y la precariedad. Al ser una impostura la teoría de los economistas del desempleo voluntario, es necesario defender los umbrales mínimos de los salarios decentes. Un paso suplementario consistiría en hacer  evolucionar el ingreso mínimo de inserción o sus equivalentes hacia un verdadero ingreso de ciudadanía, desconectando  el ingreso de la obligación de trabajar. Utópico en el contexto actual, esta medida sería una verdadera revolución cultural al mismo tiempo que su consecuencia, tanto a nivel regional, nacional, europeo que mundial.  
Me parece que debemos difundir profusamente las propuestas que ayudan a redistribuir la tierra y el trabajo en el mundo.        
Relocalizar
      
Por un renacimiento de lo local
“Si por ejemplo nosotros, en Varanasi, dejáramos de creer que somos el centro del mundo y que ustedes son periféricos, esto sería para nosotros el suicidio” Raimon Panikkar

De las 8 “R” que configuran un círculo virtuoso en la construcción de una sociedad de descrecimiento sereno (revalorizar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reducir reutilizar, reciclar), la revalorización constituye lógicamente la primera acción y la base del proceso. Sin embargo, la relocalización representa a la vez el medio estratégico más importante y uno de los principales objetivos de este último. Esto traduce de alguna manera la aplicación del viejo principio de la ecología política: pensar globalmente, actuar localmente. 
La “relocalización” es un tema recurrente en los discursos políticos y en los medios. Se trata de una aspiración incontestablemente muy compartida entre muchos. Existen aquellos que quieren “vivir y trabajar en el territorio” y además aquellos que simplemente preferirían no ver su empresa deslocalizada en el Sudeste asiático o su empleo suprimido a causa de la privatización de los servicios públicos, con el cierre programado del correo, los dispensarios, las corridas secundarias de los ferrocarriles, etc. Si desde el punto de vista económico, lo “local” es ambiguo por el hecho de su extensión geográfica y su variable geometría- de la localidad a la región transnacional, de lo micro a la macro, pasando por lo medio-, de manera univoca esto remite al territorio, es decir al terruño, y más aun a los patrimonios instalados (materiales, culturales, relacionales), luego entonces a los límites, a las fronteras y al arraigo. Analizar el reto local, implica denunciar la impostura de lo local cuando acompaña al desarrollo, con el fin de pensarlo en términos de “postdesarrollo”. La reconstrucción social del territorio no es sólo económica lo es también en el sentido político y cultural. 
El reto de lo local
El relativo retiro a lo nacional y sus tutelas en el Norte, engendrado por la mundialización, reactiva lo “regional” y lo “local”. Inclusive se ha creado un vocablo “glocal”” para designar esta nueva articulación entre lo global y lo local. Al aflojar los frenos del dinamismo en la base, este proceso impulsa a veces una recuperación cultural que puede provocar sinergias económicas. Las amenidades, la salud, la educación, el medio ambiente, el alojamiento, los servicios personales se gestionan necesariamente, en efecto, al nivel micro territorial de la cuenca de la vida. Esta gestión de lo cotidiano entraña iniciativas ciudadanas ricas y meritorias para intentar encontrar la huella de lo vivido, del lado de una fracción de la población, excluida, contestataria o solidaria. En Europa y también en Estados Unidos, Canadá, Australia, se asiste a un nuevo fenómeno: el nacimiento de aquellos que han sido designados como neo agricultores, neo rurales y neo artesanos.         
Se ha visto florecer a estos últimos en una miríada de organizaciones no lucrativas (o al menos no exclusivamente lucrativas): empresas cooperativas en autogestión, comunidades agrícolas, AMAP (asociaciones para la conservación de la agricultura campesina), LETs, (Local Exchange Trade Systems) y SEL (sistemas de intercambios locales), bancos de tiempo, tiempo elegido, empresas públicas de barrio, guarderías parentales, boutiques de gestión, ligas de artesanos, agricultura  campesina, bancos éticos o mutualidades de crédito-riesgo, movimientos de comercio equitativo y solidario, asociaciones de consumidores, empresas de inserción, en suma, toda una nebulosa de economía social y solidaria. Las “repercusiones” económicas eventuales de este movimiento son problemáticas. Fuera de los autoempleos, crea sobretodo empleos de servicios (administrativos o servicios a las empresas) de subcontratista o de servicios de proximidad para los residentes, que no son evidentemente el resultado de una dinámica integrada. …
Suprimir una escuela de pueblo, una estación ferroviaria, una antena medica rural o una oficina de correo en un pueblo rural, en nombre del desarrollo, de la modernización o de la racionalidad, cualquiera que sean las críticas que se les puedan hacer- y se le deben hacer-por otra parte al sistema escolar, al sistema de salud o a los servicios públicos, significa contribuir a la muerte de lo local y sabotear los esfuerzos de aquellos que luchan para volverles a dar sentido a esos lugares. Es también, seguramente, una forma de obstaculizar la construcción de una sociedad de descrecimiento y volverse cómplices de la banalidad del mal.       
La relocalización económica en el descrecimiento
Utilizar la creatividad popular y local y los diversos recursos del territorio para intentar el “redesarrollo” como lo hacen algunas asociaciones más o menos bien intencionadas, significa de alguna manera ir contra la historia y condenarse a un callejón sin salida. Es más bien dentro del marco de un “postdesarrollo” o de un “más allá del desarrollo” y en la construcción de una sociedad de descrecimiento que lo local puede tomar todo su sentido, el de un verdadero y necesario renacimiento. 
La puesta en marcha de las alternativas concretas para salir del callejón sin salida- impasse- que implica el desarrollo, se produce  por otro lado localmente. Es necesario revitalizar el terreno local, tanto en el Norte como en el Sur, ya que aun en un planeta virtual, mientras no se demuestre lo contrario, se vive localmente, pero, sobre todo para salir del desarrollo, de la economía y luchar contra la mundialización. El reto consiste en evitar que lo “glocal”, esa instrumentalización de lo local por lo global, no sirva de estratagema en la persecución de la desertización del tejido social y no sirva sino como un esparadrapo introducido en una herida muy abierta, dicho de otra forma, un discurso de ilusión y de diversión. 
Relocalizar, es desde luego en lo esencial producir localmente los productos que sirven para satisfacer las necesidades de la población a partir de empresas locales financiadas por el ahorro colectado localmente.  Pero, esto va más allá. Frente a la “topofagia”  de la” cosmópolis”, es decir: a la bulimia de un modelo urbano centralizado devorador de espacio, importa trabajar en un “renacimiento de los lugares” y en una reterritorialización.
 Es necesario reaccionar a esta “lobotomía del espíritu local”
que la ruptura con el ambiente de la vida. 
El “principio de la subsidiaridad del trabajo y de la producción” formulado por Yvonne y Michel Lefebvre, es decir: el principio de la prioridad del eslabón descentralizado, debería ser adoptado por toda sociedad consciente de la insustentabilidad de la actual economía mundializada. Toda producción que se puede hacer a escala local para necesidades locales debería ser realizada localmente… Debe ser reterritorializado lo esencial de la actividad económica y finalmente, de  la vida.  ¿Cómo lograrlo?  Internalizando los costos externos del transporte (infraestructura, contaminación, efecto de invernadero, desorden climático), se relocalizarían un gran número de actividades. Con un  costo por kilómetro multiplicado por diez, las empresas productoras seguramente redescubrirían las virtudes de los productos y los mercados de proximidad.
La relocalización, en la óptica de un renacimiento, comprende ciertamente el paso “reempotrar/reclavar”. En la medida de lo posible, es muy deseable, como se ha visto volver a la “autoproducción”. La autoproducción energética es también un poderoso argumento en  la relocalización. Las energías renovables como la solar o las eólicas se adaptan a las implantaciones y los usos locales. Se evita los desperdicios ocasionados por el transporte y la sustracción del suelo para usos agrícolas. Con el fin del petróleo, producir y consumir nuestra propia energía va a volverse casi una necesidad. No es inútil hacer de ello una virtud…
La utopía política local
Relocalizar se extiende entonces también a la política. El renacimiento político y cultural de lo local es a la vez un objetivo en sí para “reencantar”  la vida y un medio para la realización de una relocalización de la economía, entendida menos como un ordenamiento u organización económica del territorio que como un reincrustamiento de la economía en la sociedad local. En la situación actual, según Zygmut Baumann “existir localmente en un universo mundializado es un signo de degradación y de desposesión social. A las contrariedades de la existencia local se agrega el hecho que los espacios públicos se sitúan ahora fuera de la esfera local; de suerte que las localidades pierden poco a poco su capacidad de producir y tratar la significación o el significado, dependen más y más de operaciones que se les escapan completamente  y que son el corazón de la producción y de la interpretación del sentido”
  Es lo que sucede en efecto con el “glocalismo”. Para Raimon Panikkar, a la inversa, la creencia de que mi lugar de residencia es el centro del mundo es esencial para dar sentido a mi vida. Importa entonces invertir el flujo del vapor. Y partiendo ante todo de relocalizar la política, inventar o reinventar, por ejemplo, una democracia de proximidad. La democracia ecológica se realizará en el “localismo”. Para Takis Fotopoulos, que ha desarrollado esta idea, el localismo se presenta casi exclusivamente bajo esta dimensión política, siendo enteramente la solución de las contradicciones económicas. La democracia generalizada que preconiza este autor presupone una “confederación de demois””, es decir de pequeñas unidades homogéneas de 30,000 habitantes en promedio. Esta cifra permite, según él, satisfacer localmente la mayor parte de las necesidades esenciales. Contrariamente a las ideas recibidas, el tamaño no será un “determinante exclusivo ni menos decisivo de la viabilidad económica”
 “Sera necesario probablemente, precisa, dividir o fraccionar en varios demoi  las numerosas ciudades modernas considerando su gigantismo”. Se conseguirían una suerte de pequeñas republicas de barrio, atendiendo a este reordenamiento del territorio deseado por Magnaghi. “La nueva organización política podría ser, por ejemplo, una confederación de grupos autónomos (a niveles  regional, continental y mundial) operando la mutación democrática de sus comunidades respectivas”.
Esta utopía democrática local se una a las ideas de la mayor parte de los pensadores de una democracia ecológica, como el anarquista Murray Bookchin. “No es totalmente absurdo, escribe este último, pensar que una sociedad ecológica pueda estar constituida por una municipalidad de pequeñas municipalidades, cada una de las cuales estaría formada por una “comunidad de comunas” más pequeñas (…) en perfecta armonía con su ecosistema”
  Esto se une a la vía trazada por el movimiento de “ciudades lentas” (Slow City), en seguimiento de Slow Food…. Varios autores venidos de horizontes muy diversos convergen alrededor de la idea de “biorregiones”  o de países. Para Paul Aries, “esta relocalización pasará probablemente por el aumento en la potencia de la noción de “país” entendidos como unidades humanas, sociales y económicas relativamente cercanas, homogéneas y solidarias”. Añade: No debemos preservar solamente la variedad de semillas campesinas sino también aquella de las diversas formas de estar en el mundo”

Ver en la democracia radical y local o en la democracia participativa la solución de todos los problemas es sin duda excesivo, y buscar un “nuevo sujeto de la historia” parece bastante debatible, pero, la revitalización de la democracia local constituye seguramente una dimensión del descrecimiento sereno. 
La estrategia del renacimiento local no consiste entonces en construir o preservar un oasis en el desierto del mercado mundial, sino multiplicar las experiencias de reterritorialización y extender progresivamente la red de “organismos” sanos para hacer retroceder el desierto y fecundarlo. Se trata de coordinar la protesta social con la protesta ecológica, con la solidaridad hacia los excluidos del Norte y del Sur, con todas las iniciativas asociativas que van en el sentido de una revitalización de lo local, para articular una resistencia y disidencia y para desembocar en cierto plazo, en una sociedad autónoma que participe en el descrecimiento convivial.
  Y es así que a la inversa de Penélope en la noche tejemos el tejido social que la mundialización y el desarrollo destejen en el día. 
Estimo que la lucha contra los megaproyectos, el libre comercio y el flujo irrestricto de capitales, unida a las acciones domesticas y vecinales por la autonomía alimentaria, la conservación del agua limpia, los derechos de los animales, el acopio y tratamiento local de residuos, la educación desescolarizada y la salud alternativa, van el sentido de la relocalización. Las organizaciones indígenas, campesinas, ejidales, vecinales, barriales o de colonia de naturaleza independiente (autónoma) son en este caso las que mejor pueden expandir la muy necesaria relocalización y frenar la escandalosa deslocalización que impulsa la mundialización.       
Reducir, reutilizar, reciclar
  
La necesidad de reducir la huella ecológica implica “redimensionar” nuestro modo de vida, lo que no pasa sólo por una cura de enflaquecimiento debido a nuestra reconocida obesidad, sino también por un cambio en nuestras necesidades. Es claro que hoy en día, para nos conciudadanos, el teléfono móvil, el automóvil, la lavadora, la televisión, así como el lector de DVD y la computadora son necesidades indiscutibles, aunque sea imposible asegurarles a todos su disfrute y que un siglo atrás estas prótesis parecían completamente superfluas dentro de la concepción del bienestar del pueblo, tal vez porque la mayor parte de estos objetos no existían. Hemos ya hecho referencia, de paso, de esa nociones de lo “necesario” y lo superfluo”, invocando el sentido común, es decir: algo razonable compartido. Evidentemente, este argumento es bastante frágil ya que las “necesidades” se construyen culturalmente e históricamente. El sentido común de hoy en día no es el de ayer. Sería contrario al sentido común de hoy en día ir a lavar la ropa en el  lavadero municipal  de nuestras abuelas en lugar de utilizar su propia lavadora o ir a un centro de lavado automático. Es por lo tanto necesario construir el sentido común de mañana orientándolo en la buena dirección. Es la  nueva cultura que debemos  inventar, uno de cuyos pilares es la sobriedad.
“Si se quiere esquematizar, advierte Francesco Gesualdi, se puede resumir el objetivo de la sobriedad en cinco palabras de orden que comienzan todas con R: Reducir, Reutilizar, Reparar, Reciclar, Refrenar 
  
Reducir
Se puede pensar que la reducción es la esencia misma del descrecimiento, siendo que las dos palabras son casi sinónimas. Para responder a la exigencia de una huella ecológica “correcta”, se impone una reducción drástica –de un factor 3 a 9 dependiendo si  estamos en Europa o en Estados Unidos. Por ello, Paul Aries nos pone en guardia; el descrecimiento no es, desde luego, “hacer lo mismo con menos”
  La reducción que se busca es también el aumento en la salud, el bien estar, la alegría de vivir. Por estas razones, la reducción de la producción y el consumo de productos tóxicos se imponen. La toxicidad va, desde luego, del riesgo sanitario a la contaminación de la mente. La noción, ella también, es siempre relativa y las decisiones de restringir no serán legitimas si no resultan de un debate abierto, esclarecedor por la aportación del máximo de información técnica y “científica” posible. Esto debe ser así tanto para lo nuclear, las drogas (cocaína, hachich, opio, tabaco, alcohol, etc.) como la publicidad y los armamentos. Esto no quiere decir que sea necesario, en nombre de una moral particular o de un rigorismo dogmático, prohibir totalmente la producción y el consumo de los productos investigados, pero,  que la pregunta sobre una limitación muy estricta. Reducir el consumo personal “para trabajar menos y consagrar más tiempo a las exigencias espirituales, a las relaciones humanas, familiares, sociales, eróticas, culturales, religiosas”  para mirar las nubes, “las maravillosas nubes”, como el “extranjero” de Baudelaire

¿Es necesario reducir o incluso suprimir la publicidad? La reducción “sistémica” se impone particularmente en este caso, ya que la publicidad tiene un presupuesto increíblemente voraz: 500 mil millones de euros al año en 2003 de los cuales 103 en Estados Unidos y 15 en Francia, un monto colosal cuyo rol nefasto ya ha sido subrayado. … Por otra parte, el sobreconsumo funciona como una droga, en razón no de la calidad de los productos consumidos pero de su cantidad. Invadidos por los objetos, poseemos en promedio 10,000 artículos contra ¡236 para los indios Navajo! En Francia, 15,000 artículos están disponibles en los estantes de los supermercados (grandes superficies). Es así que Wal Mart, con sus 8,000 tiendas, sus 259 mil millones de dólares como cifra de negocios (mas que el PIB de Suecia) y sus 1.3 millones de asalariados (con salarios medios inferiores al umbral de la pobreza en Estados Unidos) se convierte en la primera empresa mundial.  La reducción de la bulimia individual no puede sino llevarnos a inducir la reducción de la obesidad colectiva y por lo mismo, la huella ecológica.
La lucha contra el desperdicio concierne también a nuestros desechos. Los consumidores del Norte tiran cantidades increíbles de productos en todas las etapas del ciclo, desde los desechos de la gran distribución a los desperdicios caseros. …Una encuesta reciente en Gran Bretaña sobre la totalidad de la cadena alimentaria, del productor al consumidor pasando por la distribución, ha concluido que un tercio del total de los alimentos producidos, distribuidos y comprados en el Reino Unido termina en el basurero.
  
Reducir los transportes y el consumo de energía
La reducción de los transportes, del consumo de energía y de las emisiones de gases de efecto invernadero y de partículas patógenas están correlacionadas: la primera reducción induce naturalmente a las otras. Los transportes, muy especialmente los internacionales, son una ilustración de la aberración de nuestra lógica actual de operación. Se trata de una de las actividades más contaminantes y más consumidoras de energía, notablemente de esa energía no renovable que es el petróleo. Constituyen por lo tanto el terreno ejemplar donde podría haber otra política.
El problema es particularmente crucial para la energía, base del transporte barato y fuente de emisiones de CO2. Un americano medio consume cada año 9 toneladas de petróleo equivalente y un francés 4 toneladas, es decir: 430 y 200 veces menos que un Malí que utiliza no más de 23 kilos. Este sobre consumo es responsable de la masiva disminución de las reservas de carbón dentro de los subsuelos  del planeta y fuente del aumento del efecto de invernadero.
Reducir los desechos y los despilfarros: por ejemplo en la agricultura  
Si hay una cosa que la sociedad de crecimiento permite crecer, esa es el volumen de desechos, más que el bien estar. Crece la producción de detritus de manera exponencial. En Francia, en los años 70, se producían 10 millones de toneladas al año; en 2000, 28 millones. En 2004, los franceses han llenado sus basureros con 550 kg de basura por habitante, de los cuales 40 kg son de publicidad y 100 mil millones de embalajes diversos, contra 217 kg en 1975.
 El crecimiento de los desechos es superior al de la economía. Entre 2000 y 2003, la producción de desechos en Italia aumentó 3.8% mientras que el PIB no progresó más de 2.4%.
 La clasificación de los desechos, a veces presentado como una panacea, es una solución muy limitada, cuando no es una superchería

La agricultura productivista es una fuente increíble de desperdicio de recursos naturales al mismo tiempo que un factor de contaminación. Intensiva como lo es,  frecuentemente es causa de la perdida de materias orgánicas por los suelos y su capacidad de retención del agua, Éstas se compensan recurriendo fuertemente a la irrigación, a los fertilizantes químicos, de los cuales una parte importante drena hacia los cuerpos de agua y los mantos acuíferos, lo que conduce a su vez a fenómenos de eutrofización -  que crean la proliferación de algas verdes- y agravan la penuria de agua potable. Al mismo tiempo, las substancias orgánicas contenidas en los productos agrícolas consumidos en las ciudades se vuelven desechos estorbosos que no vuelven a los suelos que los han producido de los que tendrían mucha necesidad…Sin embargo, contrariamente al obrero o al empleado, el agricultor tiene todavía cierto poder o autoridad sobre el proceso de producción. Puede, por ejemplo, decidir “desinvertir” al reducir compras de material agrícola. Esta política practicada en Brasil por el Movimiento de los Sin Tierra en ciertas cooperativas puede conducir a emplear mas mano de obra o aumentar el trabajo manual. “El agricultor puede involucrarse en producciones menos consumidoras de insumos al adoptar otras técnicas”
. En resumen, “puede decidir reconvertirse en “menos explotador agrícola” y “mas campesino”. Para los demás “la mayor parte de la población que trabaja en la agricultura en nuestro planeta, es suficiente no impedirles que sigan siendo campesinos o volverse campesinos”
. Más que regresar al pasado se trata de un regreso a la razón. La corrección de los errores del productivismo implica, ciertamente, un regreso de la productividad aparente, pero, en provecho de una organización más sana y duradera.    
Reducción de la jornada de trabajo 
La imposición de una reducción drástica, feroz, de la jornada de trabajo es una condición necesaria para asegurar a todos un empleo satisfactorio. Ya en 1981, Jacques Ellul, uno de los primeros pensadores de la sociedad de descrecimiento, fijaba un objetivo de dos horas de trabajo máximo por día. ¿35 horas, la reducción drástica del tiempo de trabajo? No, esto está “completamente equivocado”. El objetivo es: dos horas por día. Ellul se inspira aquí en dos obras, el famoso Trabajar dos horas al día, firmado por Adret y La revolución del tiempo elegido
. Ciertamente, lo reconoce, no será nada fácil y sin riesgos: “Sé muy bien lo que se puede objetar: la tristeza, el aburrimiento, el vacío, el desarrollo del individualismo, la explosión de comunidades naturales, el debilitamiento, la regresión económica o finalmente la recuperación del tiempo libre por la sociedad mercantilista y la industria de la diversión que convertirá al tiempo en una nueva mercancía”
  Pero, el se imagina fácilmente “ aquellos que vivirán adheridos a la pantalla de TV, los que pasarán la vida en un la cantina(bistró)”etc., se dice convencido que así “ seremos obligados a imponernos preguntas fundamentales: aquellas del sentido de la vida y de una nueva cultura, la de una organización que no sea constrictiva no anárquica, la apertura de un campo de nueva creatividad… No sueño, Esto es posible. El hombre tiene necesidad de interesarse en cualquier cosa y es de la falta de interés que hoy en día reventamos”. Con el tiempo libre y posibilidades múltiples de expresión “sé que este hombre “en general” encontrará su forma de expresión y la concretización de sus deseos. No será quizás bello, no será educado y eficaz; será Él. El que hemos perdido”

Como lo demuestra Daniel Mothé, en las condiciones actuales, el tiempo liberado de trabajo no está liberado de la economía. La mayor parte del tiempo libre no conduce a la reapropiación de la existencia y no permite escapar del modelo mercantilista dominante. Es frecuentemente empleado en actividades también mercantilistas. En lugar de tomar el camino de la autoproducción, el consumidor es conducido a una vía paralela. Se produce así una profesionalización y una industrialización del tiempo libre
.         
Reutilizar, Reciclar
El respeto de la biosfera y de los otros puede y debe conducirnos a modificar nuestra actitud frente a las cosas. A la inversa de la sociedad consumista que nos ha habituado a deshacernos de productos perfectamente utilizables, con el pretexto de que ya están “caducos, fuera de moda,” es necesario consumir con respeto, tratando bien los objetos, para hacerlos durar más tiempo-renunciar, por ejemplo al afán de tener el último grito de la tecnología, decisión que contribuye a la obsolescencia acelerada de los aparatos… Será necesario… construir reglas para garantizar la duración de los productos puestos en venta y ofrecer posibilidades de reparación. Aprender a reparar, a adquirir productos de ocasión, sin resentir el sentimiento de la desvalorización de sí mismo, porque este comportamiento no será más el resultado de la necesidad, sino de una  elección de sobriedad que valoriza, de un nuevo arte de consumir.  
La cultura de la reutilización debe sobre todo repercutir en las empresas que deberán renunciar a fabricar sistemáticamente lo desechable, fuente del despilfarro y del aumento de los desechos…. Habría en este campo una beta formidable de empleos a inventar o a reinventar. Una fuente de empleos calificados podrían ejercerse entonces en forma artesanal, donde, si aportamos la elección de nuestro propio aprendizaje, se convertiría en una fuente de autonomía y de ocupación manual para nuestros descansos más y más largos.         
El reciclaje se distingue de la reutilización en el  sentido que, la usura no permite el uso normal del objeto, en lugar de transformarlo en un producto estorboso, contaminante, se procede a la recuperación de sus componentes. Así se vuelve una fuente de materias primas disponibles para un nuevo ciclo de producción. En la hora actual, a pesar de los grandes esfuerzos realizados, el reciclaje permanece muy limitado… Reciclar los desechos de nuestra actividad es también una forma de recomprar la deuda que tenemos con la naturaleza. Es por ello que los costos del reciclaje deberían ser a cargo de los responsables. Esta ética del regreso es una condición de la sustentabilidad. Veremos que hay una deuda ecológica del Norte frente al Sur y mas fundamentalmente una deuda de la humanidad frente a la naturaleza… Todo esto requiere una forma de renunciamiento. Renunciar es el principio del “desarme unilateral”, según la fórmula feliz de Jean Paul Besset
      
Reducir, reusar, reciclar ha sido una de las grandes aportaciones del movimiento ecologista nacido en los años 70, en los países poderosos, sin embargo, es todavía muy pobre el entendimiento de estos conceptos debido a la colonización del imaginario social. 
Los objetivos propuestos por Serge Latouche, para impulsar alternativas en el descrecimiento se aplican en muchos grupos locales de muchos países: ofrecen una orientación muy necesaria en esta época en la que priva la desorientación de las universidades, los empresarios y los gobiernos de México en los asuntos del cambio climático, el medio ambiente, la pobreza, la violencia, el hambre, las migraciones el desempleo, la economía, la política, la democracia, la Paz, la Justicia.  
México DF, 12 de febrero de 2014  
                        



jueves, 10 de julio de 2014

Algunos antecedentes para enjuiciar el nuevo Hoy No Circula

Algunos antecedentes para enjuiciar el nuevo Hoy No Circula

A principios de los años 30, las grandes empresas fabricantes de autos (General Motors, Ford, Chrysler), en alianza con grandes petroleras (Standard Oil y otras) crean en Los Ángeles, California, el modelo de urbanización basada en el uso del auto que luego se aplicaría a las demás ciudades de EU, y mas tarde en el mundo entero. Este modelo se introduce en México en 1948, con la construcción del Viaducto Piedad en la ciudad de México. El modelo de ciudad tipo Los Ángeles se refuerza con la construcción de pasos a desnivel en la Calzada de Tlalpan en los años 50, del Periférico a principios de los 60, del Circuito Interior a principios de los 70, de los ejes viales a principios de los 80, de los distribuidores viales y el Segundo Piso del Periférico a principios de este siglo, de la extensión del Segundo Piso a principios de esta década. Estas “vías rápidas” impulsan desde hace muchos años la transformación de la ciudad de México en una ciudad dominada por la circulación de autos, enemiga de la caminata, la bicicleta, el transporte colectivo. La fracasada ciudad de Los Ángeles, Ca. , confirma las grandes fallas de este modelo de ciudad: más de 4 horas diarias de manejo promedio; más de 200 millas diarias de manejo promedio; muy pobre desarrollo del transporte colectivo; 65% de la superficie de la ciudad dedicada a vialidades; primeros lugares en el mundo en contaminación del aire; las condiciones más estrictas para el control de la calidad del aire en EU. La ciudad de Los Ángeles tiene una superficie cinco veces mayor a la ciudad de México.         

En los 80 estalla el problema de la calidad del aire en la ciudad de México, poco tiempo después de la introducción de los ejes viales en la regencia de Hank González; hacia 1985 la ciudad está cubierta por una nata de contaminación que en pocos años la vuelve famosa mundialmente al punto de llegar a ganar, por algunos años, el título de la ciudad más contaminada del mundo. En esos años hay mortandad de pájaros al amanecer  y difícilmente puede verse a más de un kilómetro en las primeras horas del día.  Hacia 1986 inician los grandes debates sobre la contaminación del aire y el Hoy No Circula voluntario. La campaña electoral de 1988 incluye el tema de la calidad del aire. Salinas de Gortari acepta en 1989 la propuesta que lanzamos algunos ecologistas en 1986: aplicar un Impuesto a la Gasolina que se vende en el Valle de México: 20-30% extra, destinado a inversiones para reducir la contaminación del aire. Este nuevo impuesto significa algunos centavos extras cargados al precio de las gasolinas y permanece hasta 2001; es utilizado principalmente en la reconversión de gasolineras, para evitar la difusión en la atmosfera de los vapores de las gasolinas que se producen en la carga de los tanques de los autos.

El Hoy No Circula es un instrumento para el control de la circulación de autos que se aplica en otras ciudades como Atenas, Grecia, mucho antes que en la ciudad de México. En Bogotá, Colombia ha sido muy utilizado desde hace muchos años. En 1989, el regente del DF, Manuel Camacho Solís y su secretario de Ecología, Ramón Ojeda Mestre introducen el Hoy No Circula, de manera provisional; con Fernando Menéndez introducen la verificación vehicular a principios de los 90. En 1991, la entonces Asamblea de Representantes del DF debe ratificar su permanencia o su cancelación. Los Representantes del PRI y del PAN esperan que la muy importante fracción de la izquierda (PRD y otros partidos) se oponga a la permanencia de este instrumento, sin embargo,  algunos ecologistas presionamos a la comisión de ecología de la Asamblea, dominada por representantes de la izquierda,  y conseguimos convencerlos de apoyar la continuación del Hoy No Circula: en ese año, la Asamblea vota a favor de su permanencia. Para boicotear esta medida, la industria automotriz, con el apoyo de varios grandes bancos, lanzan en 1990 el Planauto que ofrece grandes facilidades de crédito para la compra de autos; aumenta la compra de autos nuevos, por estas ofertas y también, por el mal diseño del programa Hoy No Circula. En 1997, la Asamblea de Representantes del DF vuelve a ratificar la permanencia del Hoy No Circula; se introducen los Doble Cero que exentan a los autos nuevos del Hoy No Circula. Los automovilistas buscan desviar la atención sobre el auto y acusan a la industria, la ruta100, los camiones de carga, las carcachas, de ser los principales responsables de la contaminación del aire de la ciudad de México.

A principios de los 90, se crean dos instrumentos para controlar la calidad del aire en el Valle de México: la Comisión Metropolitana (en la que participan únicamente la SEMARNAT, el gobierno del Estado de México y el Distrito Federal, así como algunas ONGs) y el Programa Integral para el Control de la Contaminación Atmosférica 1990-1994(PICCA).  La Comisión aprobaba las restricciones a la circulación de autos, en las contingencias ambientales; el PICCA fijaba los objetivos de reducción de emisiones y las formas de lograrlos.  Hacia 1994 llega a México el Dr. Mario Molina, premio nobel de Química, investigador de la Universidad de Harvard, ciudadano estadounidense, para realizar una gran investigación sobre la contaminación del aire en el Valle de México, con el apoyo de un gran equipo de investigadores y muy avanzados instrumentos de medición y análisis pagados por Harvard. El Dr. Molina toma el control del nuevo Programa para Mejorar la Calidad del Aire del Valle de México 1995-2000(PROAIRE) y adopta una posición: el problema de la calidad del aire en la ciudad de México  se debe a la mala calidad de la gasolina que se expende en ella y la solución reside en un préstamo de la banca de desarrollo por Cinco Mil Millones de Dólares, para que PEMEX haga los cambios que se requieren en la producción de gasolinas; se aprueba este préstamo hacia 1996 y se hacen los cambios; unos años después vuelve a pedir lo mismo en el segundo PROAIRE que se aprueba hacia 2002. El PROAIRE nos causa cierta suspicacia debido a que evade el uso de la palabra automóvil la que reemplaza por la palabra vehículo. Sus propuestas favorecen la expansión de la circulación del auto. Algunos ecologistas criticamos desde el principio la propuesta y el diagnóstico del Dr. Mario Molina: favorecía el uso del automóvil, cargaba en gran medida el costo del cambio de las gasolinas a quienes no son propietarios de autos: la mayoría de la población; sólo difería el problema de la calidad del aire a costa de crear mayores problemas.

A lo largo de los 90 se hace un gran esfuerzo para reducir la contaminación del aire, ya que en el 92 y 92 se llegan a dar cifras de 340 IMECAS; se difunden diariamente los índices de contaminación por zonas de la ciudad; se crea la Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMA). Hacia 1995 se introduce el convertidor catalítico en los autos que se venden en México, lo  que contribuye mucho a frenar el problema en los años siguientes, pero, crea nuevos y peores problemas, como el aumento en la venta de autos, su desecho y el abandono de los esfuerzos importantes para mejorar la calidad del aire.  En los diversos foros que se realizan en los años 90 sobre el Hoy No Circula, algunos ecologistas aclaramos que la contaminación del aire es sólo uno de los grandes problemas que provoca el uso del automóvil y que no puede analizarse el Hoy No Circula sin tomar en cuenta los diferentes efectos perversos del uso del auto, como lo son: el consumo de energía, el desastre climático, la contaminación del aire, el ruido, la ocupación del suelo, la accidentalidad, la mortandad de animales, la discriminación social, la segregación espacial(urbanización perversa), el consumo de tiempo.  La mayor parte de estos aspectos son ignorados por los “expertos” de la calidad del aire y la movilidad urbana, como es el caso del Dr. Mario Molina y su centro de estudios: reducen el problema del auto a la calidad del aire, para defender a la industria automotriz.  El fenómeno del congestionamiento es también ignorado: no se toma en cuenta lo que puede hacer un solo auto cuando se llega cerca del colapso de la circulación. A finales de los 90, el Foro Ecologista del Valle de México introduce entre las ONGs y movimientos sociales los manuales españoles de la Moderación de Tráfico (Traffic Calming) que describen las técnicas aprobadas por la Comunidad Europea, para controlar la circulación de autos, las más avanzadas del mundo; también, el Manual de la Bicicleta en la ciudad. Al iniciar este siglo empieza a aflojar el esfuerzo gubernamental para mejorar la calidad del aire: desaparece la información sobre la calidad del aire; se exentan demasiados autos. Las soluciones del Dr. Molina debilitan la lucha contra la contaminación del aire.   

La resistencia ecologista contra el proyecto de Segundo Piso en Viaducto y Periférico de López Obrador, iniciada en 2002, desata cambios importantes en la visión social del problema del auto y el transporte en general: se consigue una importante movilización ciudadana contra este megaproyecto; el Foro Ecologista del Valle de México lanza en 2002, las siete tesis para la Movilidad Sustentable y, con sus acciones directas, provoca la creación de la primera ciclopista sobre las vías del ferrocarril a Cuernavaca; la creación del Centro de Transporte Sustentable, para asesorar al gobierno del DF en temas de movilidad; la Agenda Ciudadana Hacia Otra Visión de la Movilidad Urbana suscrita por varias ONGs; la creación de la Alianza para la Movilidad Humana integrada por varias ONGS y movimientos sociales; la iniciativa ecologista para transformar la Ley de Transporte y Vialidad en una Ley de la Movilidad Sustentable, una iniciativa aprobada recientemente por la Asamblea; la mayor participación de académicos en los asuntos del transporte y la calidad del aire.  Lamentablemente, la introducción de tímidas medidas a favor del peatón y la bicicleta a partir de 2007 sirve para dar un maquillaje verde a la construcción de megaproyectos para el uso del auto, como la Supervía o Autopista urbana, la Segunda Fase del Segundo Piso (Cuatro Caminos-San Antonio) el Eje Troncal Metropolitano y la proliferación de los “deprimidos”. El impuesto a la tenencia de autos es virtualmente eliminado en 2011. Los congestionamientos, grandes productores de la contaminación del aire, no sólo no se han reducido sino que han crecido en tamaño y duración debido a la construcción de “vías rápidas”.  El tiempo promedio diario de transporte entre los trabajadores excede las cuatro horas diarias en la ciudad de México.

El estudio de los efectos perversos del auto conduce a una conclusión: el auto es el responsable de los mayores daños climáticos, ecológicos, sociales, económicos, políticos y simbólicos en la ciudad: es la forma más destructiva de transportarse: mata árboles, bosques, extingue especies de animales, es una de las causas principales del desastre climático, produce los residuos más tóxicos, mata a millones de personas por la contaminación del aire, por los accidentes de tránsito, por la inseguridad que crea; consume demasiado suelo en la ciudad;  altera radicalmente el uso del suelo(urbanización perversa), es causa principal de la discriminación social (sólo una minoría motorizada), de la segregación espacial (todo cada día más lejos)  y de la pérdida de tiempo en el transporte (vivir para transportarse), consume un excesiva cantidad del presupuesto de la ciudad, crea condiciones muy propicias para el desarrollo de la corrupción, crea privilegios que acaban con la democracia, degrada la convivencia ciudadana, fomenta valores contrarios a la paz, la solidaridad y al respeto a los derechos humanos, debilita la economía de la ciudad y la nación . Es indispensable aplicar en la ciudad de México todas las formas conocidas de restricción al uso del auto, para tener algún avance en los asuntos de la calidad del aire, la pérdida de tiempo en la ciudad, la reducción en la producción de emisiones que dañan el clima, el cambio en el uso del suelo y otros aspectos económicos y políticos.  
¡EL AUTO  MATA A LA CIUDAD!

miércoles, 9 de julio de 2014

Se desatan las conferencias de prensa de organizaciones vecinales sobre las normas de desarrollo urbano

Se desatan las conferencias de prensa de organizaciones vecinales sobre las normas de desarrollo urbano

Después de nuestra conferencia de prensa del 25 de junio se han realizado a la fecha mas de 5 conferencias de prensa sobre el tema de las normas 30 y 31 de desarrollo urbano; ayer hubo una muy nutrida en CENCOS, en  la que se unen Vecinos Unidos y Summa Urbana; Eduardo Farah y yo estuvimos presentes. Abajo la nota de La Jornada. Hay un creciente interés por crear redes de representantes vecinales. En la próxima semana tendremos una conferencia de prensa sobre áreas verdes y Tanya Muller, después del desayuno. Les enviaré el borrador del comunicado, para sus observaciones.


Pide diputado de MC una consulta amplia
Exhortan Vecinos Unidos a corregir la norma 26 contra abusos de las constructoras

Alejandro Cruz Flores y Bertha Teresa Ramírez

Periódico La Jornada
Miércoles 9 de julio de 2014, p. 38
La organización Vecinos Unidos, formada por más de 800 colonias, se manifestó por corregir la norma 26 para evitar abusos de las inmobiliarias y de verdad promueva la construcción de vivienda de interés social, y advirtió que de aprobarse las normas 30 y 31 que impulsa el Gobierno del Distrito Federal, acudirán ante los tribunales, ya que, dijo, violan los derechos humanos de los habitantes de la ciudad.
En conferencia de prensa, manifestó que no busca un diálogo con las autoridades sobre este asunto, pues esos ordenamientos “no son ni siquiera negociables”, y lo único que aceptarán es que sean desechados.
Agregó que se aplica “marcaje personal” a los diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), y que si votan en favor de esas normas, “se lo vamos a cobrar” cuando pretendan relegirse o acceder a otro puesto de elección popular.
Omar Karim, de la colonia Condesa, explicó que presentarán a la ALDF una iniciativa para fortalecer la norma 26, la cual está suspendida, que incluye medidas como la obligatoriedad de realizar verificaciones a las obras que se realicen bajo su amparo, para evitar abusos de las constructoras.
El abogado Andrés Alonso, de la colonia Jardines del Pedregal, manifestó que de ser aprobadas las normas 30 y 31, interpondrán amparos colectivos por violaciones a derechos constitucionales como no consultar a los vecinos y a una vivienda digna, pues, dijo, la construcción inmoderada afectará servicios como el suministro de agua.
En tanto, el diputado Cuauhtémoc Velasco Oliva, coordinador de Movimiento Ciudadano en la ALDF, exhortó al Gobierno del Distrito Federal a realizar una consulta amplia y de participación, para garantizar que a los proyectos de las normas 30 y 31 se puedan integrar opiniones y demandas ciudadanas antes de que sean presentadas al pleno.
Indicó que a pesar de contar con la participación de la Universidad Autónoma Metropolitana y de una serie de buenas intenciones, no se garantiza que se cumpla con los objetivos de fomentar la construcción de vivienda media y de bajo costo, además de que generan dudas respecto del posible manejo de los recursos y estímulos fiscales involucrados en esas normas.
“Para evitar escenarios como el ocurrido con el programa Hoy no circula, es necesario que el gobierno de la ciudad tome en cuenta las opiniones de sus habitantes en la elaboración de sus políticas, y que además contemple mecanismos periódicos de revisión de las mismas”, puntualizó.

martes, 8 de julio de 2014

8 razones por las que la juventud norteamericana no responde

8 razones por las que la juventud norteamericana no responde: Cómo se ha aplastado la resistencia juvenil en Estados Unidos
Bruce E. Levine 06/07/14 

Tradicionalmente, la juventud ha impulsado los movimientos democráticos. En Estados Unidos, uno de los golpes maestros de la élite gobernante ha sido la creación de las instituciones sociales que han subordinado a la juventud estadounidense, quebrado su espíritu de resistencia a la dominación.

La juventud estadounidense parece haber aceptado —incluso en mayor medida que los adultos— la idea de que la corporatocracia puede arruinar sus vidas por completo y que no pueden hacer nada al respecto. Una encuesta de Gallup en 2010, preguntaba a los estadounidenses: "¿Cree usted que el sistema de Seguridad Social será capaz de pagarle algo cuando se jubile?" Entre los encuestados de 18 a 34 años de edad, el 76 por ciento dijo que no. Sin embargo, a pesar de su falta de confianza en la disponibilidad futura de la Seguridad Social, pocos han exigido su fortalecimiento de manera más justa, con impuestos sobre las nóminas de los ricos; en cambio, la mayoría se resigna a que se deduzca más dinero de sus cheques para la Seguridad Social, a pesar de que piensan que no va a durar tanto tiempo como para beneficiarlos.

¿Cómo han subordinado a la juventud estadounidense?

1. La deuda de los préstamos estudiantiles. Las grandes deudas —y el miedo que crean— son mecanismos de apaciguamiento. Cuando fui a la universidad en la década de 1970, no había tasas de matrícula en la City University of New York, era una época en la que las matrículas de gran parte de las universidades públicas de Estados Unidos eran tan asequibles que resultaba sencillo conseguir un BA o un graduado sin acumular deudas por los préstamos estudiantiles. Mientras que esos días han quedado atrás en Estados Unidos, las universidades públicas siguen siendo gratuitas en el mundo árabe y, o bien gratuitas o con tasas muy bajas en muchos países del resto del mundo. Los millones de jóvenes iraníes que corrían el riesgo de recibir un disparo en las protestas por las disputadas elecciones presidenciales de 2009, los millones de jóvenes egipcios que arriesgaron sus vidas a principios de este año para derrocar a Mubarak, y los millones de jóvenes estadounidenses que se manifestaron contra la guerra de Vietnam, todos ellos tenían en común la ausencia de una enorme y apaciguadora deuda sobre sus espaldas provocada por los préstamos estudiantiles.

A día de hoy, en Estados Unidos, dos tercios de los graduados universitarios de cuatro años de duración están endeudados a causa de los préstamos estudiantiles, incluyendo más del 62 por ciento de los graduados de las universidades públicas. Aunque la deuda media de un graduado es de alrededor de 25.000 dólares, cada vez hablo con más graduados cuya deuda se acerca a los 100.000 dólares. Durante ese período de la vida en el que debería ser más fácil resistir a la autoridad, porque aun no se tienen responsabilidades familiares, muchos jóvenes están demasiado preocupados por el precio que supone oponerse a la autoridad, por perder su trabajo y no poder pagar una deuda cada vez mayor. Es un círculo vicioso, la deuda estudiantil contiene el activismo y esa pasividad política hace que sea más probable que los estudiantes acepten dicha deuda como algo natural.

2. Psicopatologizando y medicando el inconformismo. En 1955, el entonces respetado psicoanalista anti-autoritario de izquierdas, Erich Fromm, escribió: "Hoy en día la función de la psiquiatría, la psicología y el psicoanálisis amenaza con convertirse en una herramienta de manipulación del hombre". Fromm murió en 1980, el mismo año en el que unos Estados Unidos cada vez más autoritarios eligieron como presidente a Ronald Reagan, y la Asociación Americana de Psiquiatría, también cada vez más autoritaria, incluyó en su biblia de diagnósticos (en aquellos años el DSM-III) trastornos mentales que afectaban a niños y adolescentes, como el popular "transtorno negativista desafiante" (TND). Los síntomas oficiales de TND incluyen que "con frecuencia desafía activamente o rehúsa acatar las peticiones o reglas de los adultos", "discute con adultos frecuentemente", y "a menudo deliberadamente irrita a los demás".

Gran parte de los activistas estadounidenses más destacados, como Saul Alinsky (1909-1972), el legendario organizador comunitario y autor de Reveille for Radicals y Rules for Radicals, en estos días probablemente serían diagnosticados con el TND y otros trastornos disruptivos. Recordando su infancia, Alinsky decía: "nunca pensé en caminar sobre la hierba hasta que vi un letrero que decía 'Manténgase fuera del césped'. Después de leerlo, solo quería pisar la hierba." Actualmente, los antipsicóticos tranquilizantes más duros (por ejemplo, Zyprexa y Risperdal) son la medicación que más dinero ingresa en Estados Unidos (16 mil millones de dólares en 2010); según el Journal of the American Medical Association en 2010, una razón que explica esto es que muchos niños reciben medicamentos antipsicóticos aunque tengan diagnósticos no psicóticos como TND o algún otro trastorno disruptivo (especialmente los pacientes de pediatría cubiertos por el Medicaid).

3. Las escuelas educan en el conformismo y no en la Democracia. Cuando recogía el premio a Profesor del Año en Nueva York, el 31 de enero de 1990, John Taylor Gatto molestó a muchos asistentes a la ceremonia al afirmar: "La verdad es que en realidad las escuelas no enseñan nada más que a obedecer órdenes. Para mí es un gran misterio debido a las miles de personas solidarias que trabajan en las escuelas como maestros, ayudantes y administradores, pero la lógica abstracta de la institución anula sus contribuciones individuales". La generación anterior discutió ampliamente el problema de la educación obligatoria como vehículo para desarrollar una sociedad autoritaria, pero ahora que el problema se ha agravado, rara vez se discute.
La naturaleza de la mayoría de las clases, independientemente de la asignatura, consiste en socializar a los estudiantes para que sean pasivos y dirigidos, para que sigan órdenes, para que valoren las recompensas y los castigos de aquellos que tienen autoridad, para que finjan que se preocupan por cosas que no les interesan, y para que piensen que son impotentes a la hora de cambiar su situación. Aunque un profesor imparta una clase sobre la democracia, las escuelas son lugares esencialmente antidemocráticos, y por lo tanto, a los estudiantes no se les enseña lo que es la democracia. En su obra The Night Is Dark and I Am Far from Home, Jonathan Kozol analizaba cómo la escuela acaba con las acciones valientes. Kozol explica la manera en que en nuestras escuelas nos inculcan una especie de "inquietud inerte" en la que el "cuidado" —en sí y para uno mismo, sin arriesgarse a las consecuencias— se considera lo "ético". En la escuela nos explican que somos "morales y maduros" si discutimos sobre nuestras preocupaciones educadamente, pero en esencia, —y como exigencia— nos enseñan a comportarnos de manera que no generemos discrepancias.

4. "No Child Left Behind" (Que ningún niño se quede atrás) y "Race to the Top" (Carrera hacia la cima). La corporatocracia ha descubierto una manera de hacer que nuestras escuelas sean todavía más autoritarias. El bipartidismo demócrata-republicano ha dado lugar a las guerras en Afganistán e Irak, el TLCAN, la Ley Patriota, la Guerra contra las drogas, el rescate de Wall Street, y las políticas educativas "No Child Left Behind" y "Race to the Top". Estas medidas educativas son una tiranía de pruebas estandarizadas que básicamente generan miedo, que es la antítesis de la educación en una sociedad democrática. Este miedo obliga a que tanto los estudiantes como los profesores se concentren constantemente en las demandas de los desarrolladores de la prueba; así destruyen la curiosidad, el pensamiento crítico, el cuestionamiento de la autoridad, y el desafío y resistencia frente a la autoridad ilegítima. En una sociedad más democrática y menos autoritaria, la eficacia de un profesor se evaluaría, no por pruebas estandarizadas por la corporatocracia, sino preguntando a los estudiantes, a los padres y a la comunidad si el profesor está ayudando a los estudiantes a ser más curiosos, a leer más, a aprender de forma autónoma, a disfrutar del pensamiento crítico, a cuestionar la autoridad y a desafiar a las autoridades ilegítimas.

5. Avergonzar a los jóvenes que se toman en serio su aprendizaje personal —aunque no tanto la educación oficial. Una encuesta realizada en 2006 en Estados Unidos, mostraba que el 40 por ciento de los niños entre primero y tercer grado leía todos los días, pero ese porcentaje se ??reducía al 29 por ciento en cuarto. A pesar del carácter anti-educativo de las escuelas oficiales, cada vez más, a los niños y a sus padres se les dice que si a los chicos no les gusta ir a la escuela, no les gusta aprender. Pero no siempre ha sido así. Como dijo Mark Twain: "Nunca permití que la escuela interfiriera en mi educación". En 1900, cuando la vida de Twain se acercaba al final, tan sólo el 6 por ciento de los estadounidenses se había graduado en la escuela secundaria. A día de hoy, aproximadamente el 85 por ciento de los estadounidenses se gradúan en la secundaria, y a Barack Obama eso le parece bastante bien, pues, como decía en 2009, "el abandono escolar en la secundaria no es una opción de ahora en adelante. No es una simple renuncia personal, estás fallando a tu país".
Los estudiante más integrados en el sistema escolar, sin embargo, son los más ignorantes políticamente en cuanto a la guerra de clases existente en Estados Unidos, y los más incapaces de desafiar a la clase dominante. En los años 1880 y 1890, los agricultores estadounidenses, con poca o ninguna educación oficial, crearon un movimiento popular que organizó la cooperativa de trabajadores de mayor tamaño en Estados Unidos, formaron el Partido del Pueblo, que recibió el 8 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales de 1892, diseñaron un proyecto de tesorería (que si se hubiera puesto en marcha habría permitido facilitar créditos a los agricultores y acabar con el poder de los grandes bancos) y enviaron a 40.000 conferenciantes por todo el país para articularlo, y este proyecto puso de manifiesto un gran número de ideas políticas complejas, estrategias y tácticas ausentes hoy en día en la vida política de la población educada de América. Actualmente, los estadounidenses que carecen de títulos universitarios se avergüenzan porque son considerados "perdedores"; sin embargo, Gore Vidal y George Carlin, dos de los más inteligentes y elocuentes críticos del sistema de la corporatocracia estadounidense, nunca fueron a la universidad, y Carlin abandonó el colegio en noveno grado.

6. La normalización de la vigilancia. Una población asustada porque se siente vigilada es más fácil de controlar. Mientras que la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) es conocida por su seguimiento de los correos electrónicos y conversaciones telefónicas de los ciudadanos estadounidenses, y la vigilancia de los jefes es cada vez más común en el país, la juventud estadounidenses se vuelve cada vez más complaciente con la vigilancia de la corporatocracia porque, al haberla sufrido desde una edad tan temprana, no es más que una rutina en sus vidas. Los padres revisan diariamente la web de las calificaciones y tareas de sus hijos, y al igual que los jefes, vigilan los ordenadores y las páginas de Facebook de sus chicos. Algunos padres utilizan el GPS de los teléfonos móviles de sus hijos para saber dónde se encuentran, mientras que otros tienen cámaras de video en los hogares. Cada vez hablo con más jóvenes que no tienen la seguridad de que pueden salir de fiesta con libertad incluso cuando sus padres están fuera de la ciudad, por lo tanto, ¿qué confianza van a tener en desarrollar un movimiento democrático bajo el radar de las autoridades?

7. La televisión. En 2009, la Compañía Nielsen informó que en Estados Unidos ver la televisión es una actividad que pasa por sus mejores momentos, siempre que incluyamos las "tres pantallas": televisión, ordenador portátil y teléfono móvil. Los niños estadounidenses promedian ocho horas al día entre televisión, videojuegos, películas, Internet, teléfonos móviles, iPods y otros aparatos tecnológicos (no incluyo su uso relacionado con la escuela). Muchos progresistas se preocupan por el control de contenidos por parte de los medios, pero el simple hecho de ver la televisión, independientemente de la programación, es el principal mecanismo apaciguador (las empresas presidiarias privadas han reconocido que, para mantener a los presos tranquilos, puede ser más económico ofrecerles televisión por cable en lugar de contratar a más guardias).
Para una sociedad autoritaria, la televisión es un sueño hecho realidad: los que tienen más dinero controlan la mayor parte de lo que la gente ve; la programación televisiva basada en el miedo atemoriza a la gente y los hace desconfiar de los demás, lo cual es bueno para una élite gobernante sustentada sobre la estrategia del "divide y vencerás"; la televisión aísla a la personas para que no se unan y ofrezcan resistencias a la autoridad; e independientemente de la programación, los televidentes sufren un lento lavado de cerebro, llevándolos a un estado hipnótico donde resulta difícil pensar críticamente. Aunque los videojuegos no te vuelven tan zombi como ver la televisión pasivamente, para muchos niños y jóvenes, estos juegos se han convertido en su única experiencia de acción, y esa "acción virtual" no es, de ninguna manera, una amenaza real para la élite gobernante.

8. El fundamentalismo religioso y el fundamentalismo consumista. La cultura norteamericana ofrece a sus jóvenes 'alternativas' como el fundamentalismo religioso o el fundamentalismo consumista. Todas las variedades de fundamentalismo estrechan el punto de mira y eliminan el pensamiento crítico. Algunos progresistas que califican al fundamentalismo religioso como "el opio del pueblo", muy a menudo descuidan la naturaleza apaciguadora de otro fundamentalismo importante en Estados Unidos. El fundamentalismo consumista apacigua a la juventud estadounidenses a través de una gran variedad de mecanismos. Este consumismo radical destruye la autosuficiencia, crea personas que se sienten completamente dependientes de los demás, y que por lo tanto son más propensos a entregar su capacidad de decisión a las autoridades, y esta es la forma de pensar preferida por la élite gobernante. La cultura del fundamentalismo consumista legitima la publicidad, la propaganda, y todo tipo de manipulaciones, incluyendo las mentiras; y cuando una sociedad legitima las mentiras y las manipulaciones, acaba con la capacidad de las personas de confiar entre ellos y crear propuestas democráticas. El fundamentalismo consumista también fomenta el ensimismamiento, lo que dificulta el desarrollo de la solidaridad necesaria para los movimientos democráticos.
Estos no son los únicos aspectos de nuestra cultura que están sometiendo a la juventud estadounidense y acabando con su resistencia frente a la dominación. El complejo industrial alimentario ha contribuido a crear una epidemia de obesidad infantil, depresión y pasividad. El complejo industrial carcelario mantiene a los jóvenes antiautoritarios "a raya" (además, ahora con el miedo de acabar ante jueces como los dos de Pennsylvania, que recibieron 2,6 millones de dólares de la industria carcelaria privada para garantizar que los menores que juzgaban fueran encarcelados). Y es que, como señaló Ralph Waldo Emerson: "Todas las cosas son correctas o incorrectas al mismo tiempo. La ola del mal baña todas nuestras instituciones por igual".

Bruce E. Levine es un psicólogo crítico que escribe habitualmente en AlterNet, Counterpunch, Z Magazine y The Huffington Post. Ejerce como profesional desde hace tres décadas y forma parte del consejo asesor de la International Society for Ethical Psychology and Psychiatry (ISEPP). Su obra más reciente es Get Up, Stand Up: Uniting Populists, Energizing the Defeated, and Battling the Corporate Elite (Chelsea Green Publishing, 2011).

Traducción para www.sinpermiso.info: David Torres Pascual

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